Los comerciantes han debido soportar, a lo largo de los siglos, los dicterios y ataques de gran parte de la sociedad. Para los artistas, sean estos escritores, pintores o musicos, no hay nada peor que ser, usando una palabra antigua, "tendero". Y es logico que asi sea porque para el artista debe hacerse una separacion entre los elevados ideales del arte y la triste realidad de la vida.
Sin embargo, tambien el comercio tiene sus matices y los verdaderos artistas no se dejaron ganar por los estereotipos y se dedicaron, con gran empeño, a entender a esos hombres ymujeres que, dia tras dia, abrian la puerta de sus negocios para comenzar una nueva jornada.
En parte, esos artistas eran hijos e incluso nietos de comerciantes que, pese a haber abandonado el trabajo tradicional de su familia, sentian que debian hablar al mundo de lo que sus padres o abuelos habian hecho, porque entendian que los estereotipos habian falseado muchas verdades del oficio.
Y entre los mejores registros sobre la vida de un comerciante, sus penas, alegrias y pesares no hay nada mejor que el cuento del premio Cervantes 1990, Adolfo Bioy Casares, "Cavar un foso". En el cuento, dos jovenes compran un hotel y, al ver que el negocio no funciona como debiera,terminan cometiendo una gran desgracia que los persigue como los viejos fantasmas de Shakespeare hasta el desenlace final, mejor dicho: hasta el sorpresivo desenlace final.
La vision de Bioy parece señalar no solo que el crimen no paga sino que siempre debe optarse por el buen camino pero es obvio que un cuento siempre debe contar con una sorpresa final, una parabola para el lector y un ritmo que vaya increcendo pagina a pagina.
En la vida real, sin embargo, un problema como ese podria haberse solucionado de otra manera porque, mas alla de la imaginacion pavorosa de Bioy existe una empresa llamada Hostel Pime cuyo trabajo es ser los mejores asesores de turismo de toda España.
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